miércoles, 12 de septiembre de 2007

Metacognición estudios preliminares.

Recordemos que la Metacognición se ha definido como la capacidad de tener conocimiento (cognición), entendimiento y control sobre sobre los propios saberes y la forma de adquirirlos. Eso implica el conocimiento y el control consciente del propio aprender.En el texto en comento las implicaciones de la metacognición serán discutidas en cuanto a cómo se relacionan con el importante aspecto de la lectura.
En un estudio de investigación sobre Metacognición del Centro para el Estudio de la Lectura de la Universidad de Illinois (1983), se señala que el aprendizaje vinculado a la lectura, desde una perspectiva metacognitiva, se relaciona con cuatro variables: textos, tareas, estrategias, y características del lector/estudiante:
1. La primera variable, texto, se refiere a las características textuales de los materiales con los que se aprende, ellas influencian la comprensión y la memoria. Los factores tales como las ideas en los textos, el vocabulario, la sintaxis, la claridad de las intenciones del autor, y el interés y familiaridad con un texto del lector, tienen un efecto en en el aprendizaje de los estudiantes. Los resultados más notables de esta investigación señalan tres puntos básicos:a) Influencia de las estructuras del texto: aunque el estudiante sea inconsciente de su efecto.b) Conocimiento del efecto de las estructuras del texto en el aprendizaje, lo que es dependiente de la edad y la capacidad yc) Un lector puede optimizar su aprendizaje analizando y enterándose de las estructuras del texto y del efecto resultante que tiene en su propio aprender.El conocimiento de la estructura del texto es crucial para el aprendizaje a través de la lectura; esto es indispensable para el uso eficiente del tiempo de estudio. Detectando los patrones de organización o las estructuras textuales, los estudiantes pueden observar cómo los autores presentan sus ideas y se determinan qué clases de estructuras se utilizan para correlacionar dichas ideas. Existen tres estrategias diseñadas para ayudar a los estudiantes a leer y a comprender los textos informativos. Éstos incluyen los resúmenes jerárquicos, los mapas conceptuales, y los organizadores gráficos diseñados para manifestar hasta qué punto se ha adquirido una comprensión cabal del texto.(1)
Las investigaciones de Armbruster sugieren que lectores más jóvenes y menos maduros no se concentren en características textuales porque no están enterados de que dichas estructuras textuales generan un impacto en el aprendizaje. Los investigadores afirman que el conocimiento de ese efecto es fundamental y por eso es tarea de los profesores transmitir y enseñar a sus estudiantes a descubrir dichas estructuras y su impacto en el aprendizaje propio. (2)
Otro campo de investigación en el desarrollo de la metacognición de las características del texto se relaciona con el reconocimiento de insuficiencias en la comprensión, debido a palabras o confusiones por términos ambiguos dentro de un texto que afectan el proceso cognoscitivo. Los lectores experimentados ajustarán su nivel de lectura en estos textos anómalos y podrán así volver al análisis de alguna oración varias veces si es necesario, incorporando, además, la comparación de lo que saben con lo que está escrito. Los lectores más experimentados están más capacitados para comprender las inconsistencias del texto y podrán juzgar que la comprensión está alterada debido a tales inconsistencias. Las estrategias sugeridas por Tei y Stewart (1985) ayudan a estudiantes a identificar inconsistencias internas y a ocuparse de ellas apropiadamente.
Otra variable de la metacognición en la lectura relacionada con el aprendizaje, pertenece a la tarea que requiere que el lector realice, por ejemplo, la localización de un detalle específico en un texto requiere un variado proceso para desarrollar un análisis crítico de él. Como ocurre con otras facetas de la metacognición, los estudiantes lectores experimentados y los no experimentados, manifiestan diferencias con respecto a su conocimiento y a la capacidad de controlar, las variables de la tarea.
Son fundamentales, en cualquier tarea de lectura, la implicancias o derivaciones de significancia del texto. Para ello es fundamental que los estudiantes se enteren que el propósito de toda lectura es construir significado. El lector debe aprender cómo adaptar ello a las tareas específicas vinculadas por la lectura.
Un índice relacionado con el desarrollo metacognitivo, con respecto a la tarea, es la capacidad del lector de predecir exactamente su propio funcionamiento en relación con esa tarea. Para los lectores jóvenes, esto puede ser tremendamente difícil, pero a medida que van ganando en experiencia y edad, los lectores comienzan a visualizar las señales que entrega la información; éstas son variables importantes en la metacognición vinculada a la lectura.
Una categoría adicional del conocimiento y del control metacognitivo implica saber remediar faltas en la comprensión lectora. No es suficiente estar enterado de la comprensión lectora o la falta de ella de un estudiante sin habilidades metacognitivas en el ámbito de la lectura, sino que, además, debe poder regular por sí mismo el proceso de la lectura para alcanzar un nivel adecuado de comprensión. Pare lograrlo el lector necesita conocimiento sobre estrategias metacognitivas.(3)
Los investigadores citan dos diversas categorías de estrategias:a) Aquellas que sirven para resolver faltas de la comprensión y lb) Las usadas por los estudiantes para mejorar el almacenamiento y la recuperación de la información cuando hay falta de comprensión (4)Tei y Stewart (1985) discuten varias estrategias para mejorar la comprensión. Éstas incluyen la formación de una imagen mental, el ajuste del índice de la lectura, bucear en el texto para identificar palabras desconocidas.
La investigación indica que los lectores utilizan muchas estrategias, pero que existe una distinción entre los buenos lectores y los lectores menos hábiles. Los buenos lectores tienden a utilizar la estrategia más eficaz que conduce a un procesamiento cuidadoso del texto. Señalan las investigaciones que los lectores pueden ser enseñados a desarrollar control sobre su aprendizaje (lamentablemente, tal vez en forma no conciente, también pueder ser enseñados a lo contrario).
Las estrategias de estudio son importantes en la lectura y se pueden aplicar para realzar el proceso de comprensión de un texto. Las estrategias metacognitivas más comunes incluyen subrayar, contornear, resumir e, incluso, preguntarle cosas al texto (como en un cuestionario). Muchas de estas estrategias, en realidad, son complejas y deben ser enseñadas adecuadamente, para que tengan implicancia positiva.
La decisión que un profesor hace sobre la enseñanza de habilidades metacognitivas a sus estudiantes, ha de basarse en qué sirve más a sus estudiantes. La aplicación de algunas de las estrategias sugeridas por Schmitt y Hopkins (1993) puede ser apropiada para trabajar con lectores más jóvenes e inexpertos. Los dos investigadores describen cómo incorporar estrategias de comprensión en la instrucción básica de la lectura promoviendo la metacognición antes, durante, y después del ejercicio de leer.
Una categoría final de metacognición en la lectura es el conocimiento del estudiante de sus propias características (por ejemplo conocimiento de fondo, el grado de interés propio, habilidades, y deficiencias) y de cómo éstas afectan el aprendizaje.Por eso el lector debe poder adquirir ese conocimiento y traducirlo a un cambio en el comportamiento ante la lectura. La investigación sugiere que los mejores estudiantes tienden a relacionar la información que encuentran en los textos con los conocimientos anteriores; los estudiantes menos eficientes, en cambio, demostraron muy poca tendencia a utilizar su conocimiento anterior para clarificar el texto actual. (5)
Así, tanto las características del estudiante, como las de los textos, las tareas, y las estrategias, dependen de la edad y de la experiencia. El desarrollo de la metacogniciónn aparece ligado a la habilidad de aprender. Una conclusión relacionada sobre el desarrollo metacognitivo es que el conocimiento precede al control.Los investigadores sugieren que los estudiantes deben primero estar conscientes de las estructuras de un texto, tanto como el conocimiento de la tarea y de sus propias características, antes de que puedan tener un control estratégico del proceso de aprendizaje para optimizar la influencia de estos factores (Armbruster, 1983).
El conocimiento de habilidades metacognitivas se debe unir con la instrucción formal. Los profesores pueden ayudar a sus estudiantes a aprender de la lectura: pueden animar a sus estudiantes a que tomen un papel activo en la lectura. La meta es desarrollar alumnos activos, independientes, autónomos.Las habilidades metacognitivas que se integran a un trabajo de sala de clase pueden hacer esa meta alcanzable.

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